Zarpazo a la seguridad social.

Cuando se evalúan los recurrentes análisis sobre el déficit histórico de la seguridad social en Colombia nunca se menciona que por largo tiempo los empresarios y trabajadores hicieron regularmente sus aportes en tanto que los gobiernos, que estaban obligados por ley a aportar, no sólo no lo hicieron y en cambio tomaron los fondos aportados por los demás actores.

En el gobierno de Alfonso López Michelsen, la ministra de Trabajo, María Helena de Crovo, tuvo que renunciar por haber enviado a sus hijos de paseo por Europa pagados por el Instituto de Seguros Sociales.

En 1967, el presidente Lleras Restrepo autorizó al Banco Central Hipotecario y al Instituto de Fomento Industrial (IFI) a administrar los recursos de los Bonos de Valor Constante para la Seguridad Social para financiar programas de fomento; de modo que esas entidades adquirieron una deuda con el Instituto Colombiano de Seguros Sociales (ICSS).
Los fondos que esa entidad utilizó para comprar esos Bonos de Valor Constate provenían de los aportes que trabajadores y empresarios hacían para financiar las pensiones de los trabajadores afiliados al ICSS.

En los años 70s las ventajas que el Gobierno concedía al BCH, como inversiones forzosas y exenciones tributarias, se marchitaron con la liberalización financiera y la introducción de cuentas de ahorro con corrección monetaria según la inflación ( UPAC) rompieron el monopolio que el BCH y el ICT tenían en el crédito hipotecario.


En esas condiciones, la participación de la cartera hipotecaria en el total del ahorro financiero que había estado en 27% entre 1960 y 1968, y 40% entre 1969 y 1972, se redujo permanentemente después de la creación del sistema UPAC hasta llegar a solo el 2% en 1980.

Los préstamos del ICSS al BCH debían generar una rentabilidad, pero ella nunca se hizo efectiva y la deuda del Estado, a través del BCH y el IFI, llegó a $419 mil millones en 1994 y como las mencionadas entidades deudoras fueron liquidadas al final de los noventa, la mencionada deuda nunca fue cancelada.

En 1994, el Instituto Colombiano de Seguridad Social (ICSS) recibió el 83,3% de las acciones del BCH, como parte de pago de la deuda de la Nación valorada en $419.000 millones.

En la crisis financiera de 1999, el Banco Central Hipotecario fue uno de los primeros bancos públicos en caer, junto al Banco del Estado y la Caja Agraria.

Al final, la deuda que se pagó con acciones del BCH terminó siendo una pérdida para el Instituto Colombiano de Seguros Sociales y profundizó el déficit de sus reservas pensionales. Se calcula que el traspaso del BCH al ICSS le generó a este último una pérdida estimada en $900.000 millones cuando el BCH fue liquidado en el año 2000.
¡Y esa platica se perdió!.

Publicación del periódico Portafolio:

https://www.portafolio.co/opinion/beethoven-herrera-valencia/zarpazo-a-la-seguridad-social-1-beethoven-herrera-valencia-549576

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